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Señales de Humo

Murmullos de un pirómano

Scarecrow
Espantapájaros
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Fantasmas de la madrugada

Ocurre cuando te levantás temprano. Cuando el despertador te arranca del sueño y te encontrás en una habitación solitaria, silenciosa, iluminada por la mínima lamparita de un velador. Afuera es todavía de noche o, a lo sumo, se ve un resplandor grisáceo que anuncia la inminente llegada del amanecer.

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Gemelos

No sabía decir cómo

No sabía decir cómo, pero la poesía no era lo suyo porque no sabía decir cómo. Si solo se hubiese dado cuenta de que para ser un poeta bastaba con la idea, la palabra y la forma, habría llenado hojas y hojas de poesía. Si hubiera sabido a tiempo que a veces basta un salto de línea para dar otra perspectiva a todo, habría sido un poeta. Pero no sabía decir cómo.

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Lo que es la vida

Imagine que usted es un organismo unicelular que vaga a la deriva por un océano primitivo.

No, no, no. No empiece a recrear en su mente una suerte de placentera excursión en velero; ni siquiera deje que se le atraviese su propia imagen haciendo la plancha en una pelopincho. Recuerde que es una especie de ameba, sin cerebro ni sistema nervioso, sin placer ni dolor; usted es una pequeña maquinita de fagocitar moléculas y replicar ADN, poco más. Seguir leyendo “Lo que es la vida”

Pajarito

El pajarito se posó en mi ventana, como en una poesía berreta. Pese a que yo estaba parado a menos de medio metro, el bicho no se asustó. De hecho, bastante caradura, dio un par de saltitos torpes, arrimándose más, mientras yo lo miraba fijo y él me lanzaba vistazos con un ojo y con el otro, ladeando la cabeza, carente de esa visión frontal característica en los predadores. Seguir leyendo “Pajarito”

Todo organizado

Bueno, basta de remolonear. Suficiente para un sábado. A levantarse, que hay mil cosas que hacer. Así que vamo’ a organizarnos, vamo’.

A ver, lo primero es el desayuno. Si no metemos algo al buche, después no llegamos al mediodía. Pero bueno, antes de sentarnos a tomar algo, mejor ponemos a lavar la ropa y así, cuando terminamos de manyar, ya está lista para tender.

Mmh… Me queda poco jabón. Anotamos en la lista: “Jabón ropa”. Después tengo que ir al supermercado. Anotamos también: “fruta”, “zanahoria”, “huevos”… ¿Qué más? ¿De qué me acordé el otro día y dije…? Cágoen… Bueno, ya me voy a acordar. Espero.

La ropa. Meter al lavarropas. Cargar jabón, suavizante. Programar. Botón. Seguir leyendo “Todo organizado”

Apocalipsis

A veces pienso en cómo será el Apocalipsis, si es que alguna vez ocurre tal cosa: ¿sonarán trompetas? ¿Será su sonido armónico pero terrible, como la melodía grave y sombría de un film de terror? ¿O más bien como el de una banda de jazz con sus músicos enajenados, descoordinados, improvisando en escalas y ritmos diferentes? ¿Habrá jinetes, cielos rojos, llamas y caos? ¿O simplemente el Sol pasará a otro estadio de su larga vida, tragándose a la Tierra en alguna fracción de segundo inconcebible, sin que tengamos tiempo de notar el cambio? ¿Tendrá el fin origen en nuestras acciones como especie, en el efecto invernadero, la contaminación, la superpoblación? ¿O quizás adoptará la forma de otras fantasías populares como la plaga gris, los zombies, la rebelión de las máquinas o una invasión de extraterrestres? Y si va a ocurrir irremediablemente, ¿lo veré? ¿Seré testigo, víctima, protagonista? ¿O pereceré entre los primeros, sin pena ni gloria, como el extra de una película? ¿Llegaré a darme cuenta de que eso (sea lo que sea) es el Apocalipsis? Seguir leyendo “Apocalipsis”

Sonidos del demonio

Es un rumor constante, como un parloteo indefinido detrás de una pared. Nadie habla tanto tiempo, de manera continua, sin parar a respirar, a comer, a ir al baño. Sin embargo, estoy seguro de que es alguien (¿uno, más de uno?) hablando sin cesar.

La superstición dice que podría ser un duende o un demonio, atormentándome porfiado con la intención de volverme loco. El sentido común sugiere que hay una radio o una televisión encendida en el departamento de al lado (o de arriba), un artefacto que el descuido o el miedo de un vecino ausente dejó funcionando las veinticuatro horas.

Pero yo creo que, tanto radio como televisión, son formas que los duendes o demonios de hoy emplean para enloquecernos sin remedio.

K-R-D-J (Fragmentos)

Sobre el aspecto de K-R-D-J hay diversas versiones, más allá de que, como cualquier ser viviente, su fisonomía fue alterándose con el correr de los años. Se cree recordar que el Kurdij que llegó a Grenvlei era flaco y no muy alto, de nariz aguileña y ojos felinos a la manera de los hombres verdes; tenía el cabello largo, sucio y enmarañado, así como barba y bigotes descuidados y cejas pobladas; a pesar de ser joven, lucía avejentado –lo que, por otra parte, era muy común entre los magos: aparentaban más edad de la que tenían y, con ello, pretendían transmitir una imagen de sabiduría y experiencia–; por último, algunos señalan que ya era medio ciego entonces, con un ojo cristalino o la cicatriz de un corte profundo cruzándole media cara, aunque otros lo recordaban sin mácula.

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