«Se mencionaba en los antiguos escritos que una extraña y misteriosa criatura también habría habitado en el interior del laberinto, un ser salvaje y peligroso, a la vez que oscuro y huidizo, que acechaba a los condenados como un fantasma asesino; algunos especulaban que la criatura era en realidad un paseante que había quedado atrapado y olvidado cuando el incendio de la biblioteca, y que había aprendido a sobrevivir con los escasos recursos de aquel pequeño ecosistema, adquiriendo hábitos de animal solitario y asilvestrado; otros creían que era un monstruo llegado de latitudes lejanas, y que se había colado por casualidad en el laberinto sin ser capaz nunca de abandonarlo; y un tercer grupo de audaces afirmaban que se trataba del propio Zagamaz el Cruel, quien disfrazado de bestia ingresaba al laberinto para acosar y atormentar a sus enemigos.»