‒Hola, ya volví.

‒Hola, ¿cómo fue?

‒Bien. Me lo encontré a Calixto. Te manda recuerdos.

‒¿Qué Calixto?

‒El señor de acá a la vuelta.

‒Ah, el jubilado del abrigo azul…

‒Ese mismo. Te manda una imagen de su abuela, un recuerdo de su primera comunión y una anécdota del servicio militar.

‒¿De nuevo la del servicio militar?

‒Creo que es otra. Va de un sargento en calzoncillos.

‒No me suena…

‒A mí tampoco. Pero no sé cuánto hay de recuerdo y cuánto de ficción.

‒¿Es muy inverosímil?

‒No sé… Parece que el sargento que tenían al principio era medio borracho, juerguista. Un día, después de estar toda la noche de parranda, los hizo formar en el patio para pasar revista, controlar los uniformes, las afeitadas, esas cosas… Pero el tipo tenía una resaca tan grande que se olvidó de ponerse sus propios pantalones. Así que salió al patio en calzoncillos, pegando gritos, con la voz claramente afectada por el alcohol y el cigarrillo. Los reclutas, claro, no le decían ni mu: todos recién llegados, con un miedo tremendo, no sabían qué estaba pasando. Alguno llegó a creer que se trataba de una prueba, para medir el respeto a la autoridad en cualquier circunstancia o algo así… En fin, esa es más o menos la anécdota.

‒Bueno… Podría ser verdadera, aunque no sé yo…

‒En verano, quizás, sería creíble: con el calorcito, y si estás cómodo, no notarías la falta de pantalones… pero no me habló del clima.

‒¿Y la imagen de su abuela?

‒Está medio borrosa. La abuela murió siendo él muy chiquito, cuando tendría cuatro o cinco años, así que apenas si retuvo un pantallazo, un cuadro impresionista, además de algún gesto aislado, un ademán con la mano, como haciendo hacia atrás o indicando que algo pasó hace mucho tiempo. Poca cosa, pero lo dejó muy marcado; incluso dice que siempre intentó copiarle el gesto, aunque no supiera el significado.

‒Si no tiene nada mejor…

‒Y el recuerdo de la comunión es este muñequito. Ahora que lo veo, tampoco sé si es de su primera comunión, o es de otro.

‒Parece relativamente nuevo. Un poco estropeado en las esquinas, pero nuevo.

‒Quizás es de algún nieto.

‒Vaya a saber…

‒En fin, a caballo regalado…

‒Peor es nada. A ver si de esto sale algún cuento.